Bienestar & Ejercicio

Aprende a manejar tus emociones.

Tener emociones es natural, si no sientes no estás vivo, sin embargo si te has sentido dominado por tus emociones y no sabes qué hacer para controlarlas, entraste al lugar correcto.

Las emociones te pueden guiar como una antorcha en medio de un bosque oscuro, pero si no te quieres perder, (y créeme, no quieres), es mejor que esa antorcha la lleves tú.



He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón”


Antoine de Saint-Exupéry

Para que aprendas a no incendiar el camino y a orientarte hasta en el lugar más difícil, te dejo unos consejos que te convertirán en la envidia de cualquier guardabosque.

Ubícate en el lugar de otro

Busca vivir aunque sea unos 30 segundos en los zapatos de la otra persona, a veces te sorprenderá lo incómodos que son, pero entender cómo piensan los demás te ayudará a resolver muchos problemas.

Te explico, un día con unos amigos recibí una llamada de mi novia y le conteste directamente:

-“Estoy muy ocupado, no puedo contestar”

¿Estaba ocupado? Sí, pero ¿Podía contestar? También.

Ella perdió todas las ganas de hablar en ese momento.

No le disgustaron mis palabras, le molestó mi falta de disposición, el día tiene 24 horas y no utilice 1 minuto para considerar a alguien más. Si yo llamara a mi novia y lo primero que me transmite es “Estoy muy ocupada para ti”, muy seguro que no le querré responder.

Empecé a tratar de estar allí para ella cuando llamaba, cambié un “estoy ocupado” por un “te extrañé”, un “ahora no puedo” por un “gracias por llamar”, el resultado de comprender de verdad a la gente es inmediato, comencé a disfrutar de las llamadas porque entendía  que ella también tomaba de su tiempo valioso para hablar conmigo y no con nadie más, así que ya sabes: ubícate en el lugar del prójimo, no te hará daño.

Entiende que debes ceder

Conviértete en la dama o el caballero de la más altísima sociedad utópica, sé cortés regalando la oportunidad de brillar a otro, todos queremos ser estrellas brillantes pero ¿No crees que el cielo estaría oscuro si sólo brillara en las noches una sola estrella?

Para que entiendas mejor, te cuento una de estas noches oscuras; mi hermana y yo habíamos hecho un acuerdo (ya que trabajamos juntos), ella me cubría unos días antes y luego me tocaba a mí. Lo había olvidado pero ella es muy organizada.

Cuando intentó cobrar su deuda me moleste tanto de su “equivocación” (Para nada equivocada) que no podía escuchar ninguna de sus explicaciones, no le estaba cediendo mi atención, ni tampoco la oportunidad hablar.

No me di cuenta de mis gritos, el resultado fueron dos hermanos adoloridos y con comida atragantada porque yo no podía cometer un error.

A veces éste oso me representa, no seas el oso

La única manera de arreglar las cosas fue con la muestra de cortesía más grande y sencilla de todas: pedir disculpas.

Así que respire hondo, cedí la razón, y le dije que lo sentía, en ese mismo día ya habíamos solucionado nuestras diferencias. Eso sí, el único requisito para que todo esto funcione es que seas sincero. Si dejas de lado tu orgullo, serás más humano, todos te lo agradecerán.

Sonríe más

Justo así aunque… no la escondas.

Comienza a practicar el arte de la sonrisa sincera, conozco un señor asiático que no habla español pero siempre he querido tener una conversación con él, la gente que conozco quiere hablarle, como siempre está sonriendo prueba que un gesto habla por sí solo.

Además, es natural, los niños sonríen alrededor de 400 veces al día y alrededor de la semana 12 de su nacimiento éstos bebes se convierten en los mejores seductores de padres, con una sonrisa social ya no hay nada que pueda detenerlos ¿por qué los adultos deberíamos dejarla atrás?

La próxima vez que te sientas mal tienes que ser inteligente, sonríe para engañar a tu cerebro aunque estés de mal humor, lo que provocará que él piense: “Espera, algo debe andar bien, mejor libero endorfinas y todo tipo de neurotransmisores gloriosos para que las cosas sigan así”.

Si no me crees seguro que le creerás a Darwin con su teoría de la retroalimentación facial; quien creía que simular una emoción puede provocar que aparezca, lo que comprueba que sonreír (aun cuando no estés alegre) puede atraer la felicidad.

Entiendo que no vas a llorar riéndote a carcajadas, tienes que ser coherente pero si vas a pasar el día amargado ¿por qué no invertir un poco de esfuerzo alzando un poco tus labios?

Comprende que tú mente refleja tu vida

“Como es arriba es abajo, como es adentro es afuera”

Hermes Trismegisto

Cuando le pregunte a mi abuela que cómo esperaba que fuera este nuevo año me dijo con toda su sabiduría ancestral “El año será como usted se sienta”.

Si esta explicación es muy vaga les cuento que en su momento traté de aprender un poco de cocina, cada vez que lo intentaba todo me parecía muy difícil; picar, sofreír, ¿Por qué tardaba todo tanto tiempo? ¿Por qué me tocaba hacerlo solo? Estaba frustrado

Para mí la cocina era un campo de batalla y yo era un soldado en medio de miles de granadas de berenjenas con orégano (Si les parecen inofensivas, esperen a probarlas cuando salen mal).

Mi enfoque se encontraba en mi sufrimiento, sólo disfrutaba de comer 15 minutos pero sentía que no valía la pena con el infierno de 30-40 o más minutos de preparación en los que debía de estar concentrado.

Comencé a recordarme por qué quería cocinar, era una oportunidad de servir y agradecer a mi familia todo lo que hacen por mí y explorar un poco de otras culturas. Jamás me he convertido en un gran cocinero pero tuve que cambiar mi forma de ver las cosas para disfrutar del momento que estaba viviendo.

Mejora tu dialogo interno

Sólo hay una persona que comparte contigo absolutamente todo lo que haces y ese eres tú mismo, la pregunta es, ¿Eres alguien con quien quisieras estar? (¿O hasta tu propia sombra huye de tu existencia?)

Si quieres ser alguien del que nuestros antepasados primates se sientan orgullosos; evita reaccionar a una situación, para eso comprende que todo estímulo relacionado con una emoción tiene dos caminos para ser controlado:

  • Tu corteza prefrontal: zona del cerebro donde se puede reflexionar lo que sientes y comprenderlo.
  • Tu amígdala: el estímulo ni siquiera debe esforzarse para llegar a ella; es primitiva, reacciona sin analizar las cosas y créeme que si le das la oportunidad a ésta diablilla, verás el mundo arder en anarquía emocional.

Queremos entender lo que sentimos, para hacerlo debemos aprender a hablar con nosotros mismos, aprender a usar el camino largo y preguntarte ¿Qué es lo que siento?¿Por qué? ¿Es así como quiero sentirme?

No olvides tratarte con respeto, pues al final del día cómo te hables le hablaras a otros.


Daniel González.

Estudiante de medicina de día y ninja bloguer de noche

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